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G. del Conocimiento : LA MENTE CREATIVA, UNA CONDICIÓN DE LA EMPRESA INNOVADORA |
| Enviado por admin el 15/5/2008 5:55:00 (809 Lecturas) |
Vivimos en una era en la que el cambio es tan rápido que las personas, especialmente aquellas que lideran procesos, deben trabajar duro para desarrollar capacidades para el cambio continuo y la adaptación constante. Todo ello ocurre mientras, por otro lado, tienen que asegurar la conservación de la identidad y valores de la organización. Parece paradójico, pero así es. Lo complejo de este mundo es precisamente ver ambas imágenes, no eliminar nada y permanecer abierto a esta paradoja, mantener la tensión de los opuestos. ¿Cómo hacerlo?. La clave de ello, según muchos gurús del managment , es la innovación. En palabras del presidente de Ibermática, José Luis Larrea "en un entorno en movimiento en el que el cambio es una constante, los valores de la anticipación y la flexibilidad aparecen como acompañantes naturales de cualquier proyecto empresarial, que sólo sobrevivirá por el camino de la innovación permanente. Así, surge de nuevo el concepto de innovación como un buen motor para avanzar en el desarrollo sostenible".
Por Marcelo Lasagna, Gerente Sector Público de Catenaria mlasagna@catenaria.cl
La innovación no tiene lugar si no hay creatividad. Esta es el combustible que permite poner en marcha el motor de la innovación, pero no es suficiente para que éste funcione. En cualquier caso, hemos de convenir que sin ideas no se puede innovar. Los seres humanos tenemos una capacidad innata para inventar y crear. En consecuencia somos para las organizaciones los agentes portadores del gen de la creatividad. Pero para que ésta brote debe darse un entorno empresarial que lo permita. Con ello quiero decir que debe existir un contexto que la fomente, la posibilite y la incentive. Lo primero que podemos afirmar es que la innovación requiere creatividad, y que ésta está en las personas de la organización. Las personas, en consecuencia, son la fuente de la innovación. Para que haya innovación debe haber una organización que confíe en las personas, fomente su creatividad y diseñe sus procesos organizacionales en función de el trabajo colaborativo. Es más importante, en este sentido, el patrón de relación entre las personas que la estructura. La cuestión no es fácil, el paradigma organizacional dominante se basa precisamente en ver la organización como una estructura maquinal, vertical y fragmentada, donde la división del trabajo se estructura en razón de que grupo de personas es el que piensa y otro el que ejecuta lo que aquellos piensan. Esta visión no requiere de creatividad. Es la negación de ella. Basta con que las personas hagan aquello que otros decidieron por ellas. Chaplin lo deja elocuentemente expresado en su película "Tiempos Modernos". Aquella visión de la organización se sostenía para el mundo de certezas nacido del industrialismo, pero en el actual no tiene cabida esa visión. La nueva visión de la organización como un sistema vivo se basa en que las personas son el mayor capital de la empresa y que ellas son las que producen la innovación y la adaptación.
Mirar la organización de esta manera requiere de una reflexión profunda sobre un cambio de gran envergadura. Cuestión que no acometeré en este artículo. Sin embargo, me parece importante hablar de cómo es la mente creativa. Aquella que produce la creatividad, las ideas como abono de la innovación. Leyendo el maravilloso libro de Howard Gardner titulado "Las Cinco Mentes del Futuro", autor también de "Las Inteligencias Múltiples", encontré algunas ideas interesantes que les quiero compartir. Gardner plantea que el mundo del futuro demandará 5 tipos de mentes:
1. La Mente Disciplinada, capaz de dominar un ámbito de acción. Como diría Edgar Morin, "es preferible una mente bien ordenada que llena". Aquella mente que sabe leer la realidad, que sabe plantear especialmente preguntas antes que respuestas.
2. La Mente Sintetizadora, aquella capaz de integrar y asociar ideas y contextos. La mente predominante hasta ahora ha sido sobretodo analítica. Diseccionadota de la realidad. Por tanto, más preocupada de las partes que del todo.
3. La Mente Creativa, a esta me referiré en adelante.
4. La Mente Respetuosa es aquella que empatiza con los otros, capaz de vivir en la diferencia, de tolerarla y enriquecerla. Esta es la mente que no teme a la pluralidad, pues sabe que la diversidad es sinónimo de vida.
5. La Mente Ética es la que imprime una misión en el trabajo para convertirlo en ámbito de realización propia y ajena, especialmente de la comunidad. El trabajo no aliena al ser humano. No debería hacerlo, por lo tanto este debería constituirse en un espacio de desarrollo personal.
Gardner confirma algo que ya vengo diciendo desde hace algún tiempo, y otros mucho antes que yo y con más luz, ciertamente, que la creatividad es una capacidad natural en los seres humanos. Y que son las estructuras culturales y sociales las que la merman o la potencian. Por otro lado, Gardner se aleja también de aquella visión que ve la creatividad como un atributo de una personalidad excepcional. La creatividad, dice Gardner, no es fruto sólo de la genialidad de una persona, sino que es consecuencia de una interacción espontánea entre tres elementos independientes:
1. El primero se refiere a la persona que domina algún ámbito de actuación. El expertise que se consigue en la sistematización de conocimiento sobre un aspecto de la vida. El saber y saber hacer en un ámbito es clave para producir ideas y nuevas ideas.
2. El segundo, es el contexto cultural donde trabaja esa persona. Una persona puede ser muy original en sus ideas, sin embargo, si no encuentra un contexto laboral que le incentive, terminará por adaptarse a la mediocridad del medio.
3. El tercero es el campo social. Esto es la capacidad de la sociedad para reconocer la innovación de una persona. Como ya dije la innovación no es mera creatividad, que requiere de reconocimiento por parte de la sociedad, sea el ámbito que sea. La sociedad debe atribuirle valor a las buenas y originales ideas. Ese valor vendrá dado por la estrecha relación entre las ideas y las necesidades de las personas, grupos o sociedad que las acoge. Si sus necesidades quedan cubiertas por las nuevas ideas, entonces éstas darán lugar a la innovación.
Con todo, la mente creadora tiene unas propiedades que la hacen especial y única. Todo creador necesita un mínimo de inteligencia y técnica. La creación no queda al albur de la espontaneidad y la inspiración. Detrás de ella hay mucho trabajo y sistematización. Esto no quiere decir que el creador sea sólo un experto. En cierta medida lo es, pero no necesariamente. Ambos tienen dominio sobre un campo de acción, pero el creador destaca por su temperamento y actitud. El creador, dice Gardner, es un insatisfecho con lo que hace, con sus logros, con las normas establecidas en el medio donde se desenvuelve. El creador no busca respuestas nuevas a viejas preguntas, él se formula nuevas preguntas. El creador emprende nuevos caminos y disfruta con la diferencia, no le incomoda sentirse o ser percibido como distinto. No se para ante los desafíos. Es una persona enérgica e inmune a las críticas.
El creador vive en el error. Todos fallamos, pero el creador falla más. ¡!!Qué importante esto!!, ¿no?. En nuestra sociedad el error se castiga. Una conocida gurú de Internet, cuyo nombre no recuerdo, reconociendo el valor de la equivocación dice: "aquí cometemos errores nuevos, y aprendemos de ello". El creador es una persona dispuesta a pararse una y otra vez para alcanzar el logro creativo. El creador no se duerme en los laureles, sigue buscando, no se para ante el logro. La mente creativa no teme a la incertidumbre y al riesgo. Se deja fluir en la inestabilidad. El creador cuando enfrenta una ola de magnitud opta por subirse a la cúspide de está y "surfearla", no se instala en las vísceras de la ola, dejándose arrastrar y arañar por la arena del fondo marino.
La mente creativa debe ser original y oportuna, la simple novedad o excentricidad no bastan. La oportunidad, el momentum, es clave para saber cuando intervenir. Las oportunidades fluyen, el creador intuitivamente sabe cuando debe innovar.
Para terminar, Gardner nos deja una cita de Nietzche que me parece sublime. El gran filósofo alemán decía "el sintetizador es apolíneo y el creador es dionisiaco". (!!cuanto nos siguen deleitando los griegos con su reveladora mitología!!!). Ciertamente la mente sintetizadora busca el orden, el equilibrio, la protección, la belleza armónica, mientras que la mente creativa se alimenta de la incertidumbre y la sorpresa, del caos, del desequilibrio constante y el desafío sin fin. Margaret Wheatley, una excelente consultora organizacional, nos plantea precisamente la idea de que el manejo de la incertidumbre es una de las propiedades más destacadas del manager del futuro.
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